El ambicioso proyecto NEOM de Arabia Saudí atraviesa una nueva fase de recortes impulsada por un factor económico inesperado: la persistente debilidad del precio del petróleo. Según información publicada por Xataka, el crudo ronda los 70-90 dólares por barril en los mercados internacionales, muy por debajo de los más de 100 dólares alcanzados en 2022, lo que reduce drásticamente los ingresos del Fondo Público de Inversión saudí encargado de financiar estas megaconstrucciones.
Déficit presupuestario creciente
Arabia Saudí había presupuestado un gasto gubernamental de 342.000 millones de dólares para 2025, estimando recuperar unos 315.000 millones en ingresos petroleros, según datos de Bloomberg. El déficit previsto de 27.000 millones de dólares se agrava ahora por la caída sostenida de los ingresos del oro negro. Las autoridades han anunciado un recorte del gasto público del 3,7% anual para 2025, afectando directamente a los proyectos estrella del país.
Monica Malik, economista jefe del Abu Dhabi Commercial Bank, declaró al Financial Times que «una caída más pronunciada y sostenida del precio del petróleo requeriría una reducción más profunda del gasto gubernamental para contener la magnitud del déficit y la acumulación de deuda». Malik anticipa también «algún ajuste y recalibración adicional en los planes de inversión fuera de presupuesto».
Recortes previos y expectativas reducidas
NEOM ya sufrió un severo recorte hace un año, cuando la extensión de su icónico edificio lineal (The Line) pasó de 170 kilómetros proyectados a apenas 2,7 km previstos para 2030. También se canceló la construcción de la planta desaladora destinada a garantizar el suministro de agua potable. Aquellos recortes se atribuyeron al bajo rendimiento del Fondo Soberano y a sobrecostes justificados mediante prácticas de contabilidad cuestionables, según reportó The Wall Street Journal.
Fuga hacia adelante: eventos internacionales
Para atraer capital extranjero y compensar la caída de ingresos petroleros, Arabia Saudí ha multiplicado los compromisos internacionales de alto perfil: los Juegos Asiáticos de Invierno de 2029 (ya pospuestos sin fecha concreta), la Expo 2030 en Riad y la Copa Mundial de fútbol de 2034. Estos eventos requerirán construcción de estadios futuristas y equipamientos deportivos, desviando fondos de los proyectos turísticos originales de NEOM hacia infraestructuras vinculadas al calendario de competiciones.
El contexto geopolítico actual —incluyendo las tensiones en el estrecho de Ormuz— y el avance de las energías renovables han acelerado la necesidad de Arabia Saudí de diversificar su economía mediante el programa Vision 2030. Sin embargo, la paradoja es clara: el mismo factor del que busca independizarse (el petróleo) es el que ahora compromete la viabilidad financiera de esa transición.
