La costa sur de Inglaterra atraviesa un fenómeno marino sin precedentes: la llegada masiva de pulpo mediterráneo, una especie poco común en esas aguas que se ha convertido en protagonista de los puertos pesqueros británicos. En Brixham, principal puerto del suroeste, pescadores como Arthur Dewhirst vieron cómo sus redes rebosaban de cefalópodos en lugar de peces habituales, transformando las faenas en inesperadas bonanzas económicas que llegaron a aportar hasta 10.000 libras extra semanales, según reporta Xataka.
Durante la primera temporada en 2025 se subastaron más de 12.000 toneladas, con picos diarios de 48 toneladas, lo que convirtió a la localidad en la «capital del pulpo» del Reino Unido. Un año después, en junio de 2026, se registró en Brixham una captura valorada en un récord de 500.000 libras en un solo día. Otras fuentes hablan de hasta 20-36 toneladas diarias en enero de 2026.
Cambio climático como motor del fenómeno
Los científicos apuntan al calentamiento del mar como explicación principal. El profesor Steve Simpson, de la Universidad de Bristol, subrayó en The New York Times que las aguas británicas se encuentran en el límite septentrional del rango habitual del pulpo mediterráneo, pero el incremento de temperaturas ha hecho que el entorno resulte más favorable para su asentamiento.
La magnitud del fenómeno se entiende mejor al compararlo con Galicia: durante las campañas 2024-2025 y 2025-2026 se desembarcaron allí unas 1.116 y 1.327 toneladas de pulpo respectivamente, alrededor de 2.443 toneladas entre ambas. En Reino Unido, solo durante el primer semestre de 2026 los barcos británicos superaron las 3.200 toneladas, aproximadamente un 30% más que Galicia en sus dos últimas campañas completas juntas.
Impacto devastador en mariscadores
Si bien para muchos arrastreros el auge ha supuesto un inesperado alivio económico, para los mariscadores de cangrejo y langosta el escenario es más sombrío. Los pulpos, depredadores voraces e inteligentes, han colonizado las nasas utilizadas para capturar crustáceos, devorándolos en su interior y dejando solo caparazones vacíos.
En localidades como Salcombe, pescadores veteranos como Jon Dornom relataban cómo las poblaciones de marisco se desplomaban. De un viaje exitoso con casi tres toneladas capturadas se pasó a nasas repletas de restos, lo que amenaza la sostenibilidad de sus negocios a medio plazo.
El D&S IFCA ha publicado un análisis comparativo entre 2023 y 2025 para 18 embarcaciones: descensos de capturas de cangrejo de entre el 16% y el 96%, con 15 de 18 barcos también con caídas en langosta. Una encuesta a 40 pescadores encontró caídas del 30-50% en cangrejo, langosta y vieira en 2025, con más de la mitad reportando impactos negativos.
Fenómeno histórico que se repite
La última gran irrupción de pulpos en aguas inglesas se remonta a los años cincuenta, cuando aparecieron en masa y desaparecieron en apenas uno o dos años. Según la Marine Biological Association, la oleada de 2025 ha sido reemplazada por una nueva en 2026, con buceadores y pescadores reportando de nuevo grandes cantidades de pulpo.
El Devon & Severn IFCA lo ha confirmado oficialmente en julio de 2026, y un estudio reciente sitúa el fenómeno como solo el cuarto de este tipo en 125 años, con más de 1.200 toneladas desembarcadas en una sola temporada.
Medidas regulatorias de emergencia
Cornwall IFCA propuso una moratoria de emergencia que prohíbe a embarcaciones grandes (multicasco de más de 10 m y monocasco de más de 12 m) usar nasas para capturar pulpo, en vigor desde el 1 de julio de 2026 por 12 meses. Además, la MMO ha puesto en marcha un programa de muestreo en los mercados de Brixham y Newlyn y un portal para que buceadores y público general reporten avistamientos.
La irrupción de los pulpos no solo se ha vivido en términos económicos. En Brixham, el animal se ha convertido en símbolo de identidad local: murales en cafeterías, neones en edificios del puerto, vídeos virales de cocineros mostrando cómo prepararlo y platos innovadores que han encontrado buena acogida entre vecinos y turistas.
Para los pescadores, la lección parece clara: el destino de sus faenas ya no depende solo del mar, sino de los vaivenes climáticos y de la imprevisible conducta de un cefalópodo que ha pasado a ser tanto salvación como amenaza.
