La Unión Europea ha impuesto a Alphabet, matriz de Google, una multa de 890 millones de euros (aproximadamente 1.000 millones de dólares) por dos infracciones separadas de la Ley de Mercados Digitales (DMA) del bloque europeo. Según informa The Verge, una sanción corresponde a dar trato preferente a sus propios productos en los resultados de búsqueda, mientras que la otra castiga el bloqueo de opciones de pago alternativas para desarrolladores de Android.
La primera multa, de 460 millones de euros, se debe a que Google concedió prioridad a sus servicios Shopping, Hotels y Flights en los resultados de Google Search. La segunda sanción, de 430 millones de euros, castiga las normas de la Play Store que impedían a los desarrolladores dirigir libremente a los consumidores hacia sistemas alternativos de aplicaciones móviles.
60 días para cambiar las políticas
Como parte del fallo, Google dispone de 60 días para modificar sus políticas o enfrentarse a sanciones periódicas adicionales. En Search, deberá tratar a los servicios de terceros «de forma justa y no discriminatoria», mientras que en Android tendrá que permitir a los desarrolladores promocionar ofertas a los usuarios dentro y fuera de la Play Store sin restricciones.
Las multas fueron anunciadas hoy por la Comisión Europea, más de dos años después de abrir una investigación por incumplimiento, y siguen a un dictamen preliminar de marzo de 2025. Google contó con plazo para abordar las preocupaciones de la UE, obteniendo incluso una prórroga en mayo de 2026 tras considerar la Comisión que una propuesta anterior de la compañía «simplemente no era lo suficientemente sólida».
Cambios polémicos en Search y Play Store
Google realizó y probó varios cambios en sus servicios de búsqueda para intentar cumplir con las normas de la DMA, como eliminar el widget de Google Flights para usuarios de la UE e impulsar enlaces a sitios web de comparación de terceros mediante un diseño actualizado de resultados. La empresa había respondido a las críticas de la UE afirmando, según Reuters, que las modificaciones representaban «la mayor degradación en la historia del producto, creando una experiencia de segunda para los europeos en beneficio de unos pocos denunciantes interesados».
Estos cambios se produjeron antes de que Google presentara en su conferencia I/O de mayo un cuadro de búsqueda renovado y centrado en IA, que también se implementó para usuarios europeos. La compañía ya había sido multada con 2.420 millones de euros en 2017 (unos 2.760 millones de dólares actuales) por una infracción similar de las normas antimonopolio de la UE, tras favorecer ilegalmente a su servicio de comparación de compras sobre la competencia.
En cuanto a la Play Store, Google se ha opuesto repetidamente a las normas que le exigen abrir la distribución de apps en sistemas Android, argumentando que ello supone un riesgo de seguridad para los usuarios. La empresa reiteró estas objeciones tras el dictamen preliminar de la Comisión y escribió en un blog el año pasado que «la DMA dificulta proteger a los usuarios de estafas y enlaces maliciosos en Android, forzándonos a eliminar salvaguardas legítimas que protegen su seguridad». Pese a ello, actualizó ciertos términos tras consultas con la Comisión Europea y otros expertos, revisando tarifas y restricciones para desarrolladores. La Comisión considera que estos cambios «constituyen un buen avance hacia el cumplimiento».
Presión regulatoria en Europa y Estados Unidos
Google también enfrenta presión regulatoria sobre la Play Store en Estados Unidos tras una demanda exitosa de Epic Games, editora de Fortnite, por comisiones de compra dentro de apps. Como resultado, se verá obligada a alojar tiendas de aplicaciones Android rivales dentro de la suya propia.
La DMA se dirige a las mayores empresas «guardianas» que proporcionan servicios digitales fundamentales en Europa, exigiéndoles actuar de forma justa y no ahogar la competencia abusando de su dominio de mercado. La multa máxima por incumplir la DMA es del 10 por ciento de los ingresos anuales globales de la empresa: 40.000 millones de dólares en el caso de Google, según los 400.000 millones que reportó en 2025.
Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión para la transición limpia, justa y competitiva, declaró: «Los mejores productos deberían triunfar por ser mejores, no por pertenecer a la empresa que gestiona el motor de búsqueda. Y los consumidores europeos tienen derecho a que los desarrolladores de apps les informen dónde contratar las mejores ofertas, incluso cuando la tienda de aplicaciones no reciba una comisión. Esta es la promesa de la DMA: proteger la equidad, la elección y la innovación en los mercados digitales en beneficio de todos los ciudadanos europeos».
