ASML, el gigante neerlandés de equipos de fabricación de semiconductores, sufrió un duro golpe en bolsa este lunes. Según reveló The Information, una empresa china respaldada por el Estado —con sede en Shanghái y vinculada a Huawei— ha comenzado la fabricación en serie de sus propias máquinas de litografía de ultravioleta profundo (UVP) de inmersión. La noticia desató ventas masivas: las acciones de ASML cayeron hasta un 6,5% en Ámsterdam, su nivel más bajo desde principios de junio, mientras que en Wall Street la caída alcanzó el 6,3%.
El ecosistema de proveedores estadounidenses de equipos para semiconductores también encajó el impacto. Applied Materials, Lam Research y KLA Corp registraron caídas de entre el 4% y el 7% en la misma sesión, arrastradas por el temor de que China empiece a cerrar la brecha tecnológica en uno de los eslabones más críticos de la cadena de suministro de chips.
China avanza en fotolitografía con apoyo estatal
Aunque aún no se ha confirmado oficialmente el nombre de la compañía, varios medios internacionales apuntan a Shanghai Yuliangsheng Technology, una emergente vinculada a Huawei y SiCarrier. Esto sugiere que el entramado de proveedores que China ha tejido alrededor de Huawei durante los últimos años empieza a dar frutos también en fotolitografía, un área en la que hasta ahora había dependido casi por completo de tecnología occidental.
Según la información disponible, la empresa china planea entregar cinco unidades de estas máquinas de litografía UVP de inmersión durante 2026, una cifra que ASML supera con creces: la compañía neerlandesa prevé entregar unos 130 sistemas de inmersión este año en todo el mundo. Sin embargo, la simple posibilidad de que China desarrolle capacidad propia en este ámbito basta para alterar las expectativas del mercado.
ASML mantiene resultados sólidos pese al retroceso en China
El batacazo bursátil llega en un momento delicado para el negocio de ASML en China. Las ventas en el país asiático representaron el 19% de los ingresos de la compañía en el primer trimestre de 2026, pero cayeron al 14% en el segundo. Aun así, ASML presentó resultados trimestrales robustos: ventas netas de 9.326 millones de euros en el segundo trimestre (un 21% más que el año anterior) y un beneficio neto de 2.918 millones de euros, un 27% más interanual.
Su director general, Christophe Fouquet, elevó a mediados de julio la previsión de ingresos netos para 2026 a un rango de entre 43.000 y 45.000 millones de euros, respaldado por la demanda sostenida de chips para inteligencia artificial. El negocio principal de ASML sigue siendo la litografía de ultravioleta extremo (UVE), tecnología en la que China ni fabrica ni puede adquirir los sistemas más avanzados debido a restricciones de exportación. La UVP de inmersión, en cambio, es menos avanzada y ahora resulta que China puede producirla internamente.
Implicaciones para la industria global de semiconductores
La capacidad china de fabricar máquinas de litografía UVP tiene consecuencias más allá de ASML. Estos sistemas son fundamentales para la producción de chips menos avanzados, los que alimentan automóviles, electrodomésticos y una parte sustancial de la industria manufacturera mundial. Si China logra escalar esta producción, reducirá su dependencia tecnológica de Occidente en un segmento clave.
Por el momento, ASML mantiene una ventaja abrumadora en volumen y tecnología punta, pero el mercado ya ha decidido que la amenaza, aunque incipiente, es real. La caída de las acciones refleja el cambio de percepción: un futuro en el que China deje de necesitar a los proveedores occidentales para los chips de nivel medio y bajo empieza a ser plausible.
