Los faros LED se han convertido en estándar en vehículos nuevos por su superior visibilidad y eficiencia, pero un informe del Department for Transport de Reino Unido advierte que su potencia ha cruzado una línea peligrosa. Según el estudio, publicado tras analizar mediciones objetivas y encuestar a 1.850 conductores entre octubre de 2024 y comienzos de 2025, el 97% de los participantes afirma sufrir deslumbramientos frecuentes, y el 96% considera que es un problema de seguridad vial.
El informe combinó datos de cámaras de luminancia en condiciones reales con un algoritmo de aprendizaje automático para identificar las variables que generan niveles altos de deslumbramiento. Los resultados mostraron una fuerte correlación entre luminancia elevada y reportes de deslumbramiento. Además, factores de la vía como circular cuesta arriba o en curvas hacia la derecha aumentan la exposición directa de los conductores al haz de luz, según detalla Xataka.
SUV y retrofits ilegales, los principales culpables
Los vehículos más grandes, especialmente los SUV, fueron señalados como los más asociados con deslumbramientos en las encuestas. Su mayor altura alinea los faros con los ojos de conductores en coches más bajos, multiplicando el riesgo. Con la proliferación de SUV en el mercado, el problema se intensifica: prácticamente todos los modelos nuevos llevan luces LED de alta potencia.
Otro factor crítico es la conversión ilegal de faros halógenos a LED, conocida como retrofit. Las carcasas diseñadas para halógenos no funcionan correctamente con bombillas LED, provocando dispersión y deslumbramiento. La Administración británica ha intensificado los controles sobre la venta de kits de conversión no homologados, con multas para los infractores. En Reino Unido, unos 800.000 vehículos fallan la inspección anual por problemas de alineamiento de faros; en España, el 22% de los fallos graves en la ITV están relacionados con las luces.
Consecuencias en seguridad y conducta al volante
El deslumbramiento no solo es molesto: el estudio estima que está vinculado a unos 290 accidentes anuales en Reino Unido. Más de la mitad de los encuestados afirma que la ansiedad generada por los deslumbramientos les ha llevado a reducir o abandonar la conducción nocturna. Un 20% adicional desearía evitar conducir de noche, pero no tiene alternativa.
La edad también juega un papel determinante. Una persona de 50 años tarda nueve segundos en recuperarse del deslumbramiento, frente a apenas un segundo en alguien de 16 años. Esto añade un factor de riesgo adicional para conductores de mayor edad, cuya visión ya puede estar comprometida.
Soluciones en estudio
El informe británico recomienda controles periódicos de deslumbramiento y replantear las mediciones de luminancia en faros modernos, aunque aún no hay consenso sobre cómo implementar cambios sin sacrificar la visibilidad que los LED proporcionan. Se trata de un problema global: la tecnología ha avanzado en potencia más rápido que en regulación y calibración segura.
Para los motoristas, el problema es doble: además del deslumbramiento directo, los reflejos en la visera del casco amplifican la molestia, dificultando aún más la conducción nocturna en condiciones seguras.
