El Galaxy Z Fold 8 Ultra no es exactamente lo que su nombre sugiere. Según la revisión publicada por The Verge, Samsung ha optado por mantener el formato estrecho y vertical de generaciones anteriores en lugar de adoptar el diseño más ancho del Z Fold 8 estándar. El terminal incorpora una pantalla exterior de 6,5 pulgadas y una interior flexible de 8 pulgadas con proporción casi cuadrada (2256 x 2504 píxeles), ambas alcanzando un brillo pico de 3.000 nits.
La denominación «Ultra» no implica aquí el mismo nivel de prestaciones que en el Galaxy S26 Ultra: no hay soporte para el S Pen ni función Privacy Display. Donde sí destaca es en el apartado fotográfico, con tres cámaras traseras frente a las dos del Z Fold 8 convencional: un sensor principal de 200 megapíxeles (f/1.9), un ultra gran angular de 50 megapíxeles y un teleobjetivo de 10 megapíxeles con zoom óptico 3x. La consistencia entre lentes es notable, aunque el rendimiento nocturno tiende a sobreexponer el cielo y generar destellos en fuentes de luz.
Batería de silicio-carbono y cambios estructurales
Una de las mejoras más sustanciales reside en la batería. Samsung ha adoptado por primera vez química de silicio-carbono, lo que permite alojar 5.000 mAh en el mismo espacio que ocupaba la celda de 4.400 mAh del Z Fold 7, pese a que el grosor se ha reducido a 4,1 mm con el terminal desplegado. La autonomía supera con holgura la jornada completa, incluso con varias horas de uso de la pantalla interior, dejando entre un 30 y un 40 por ciento de carga al final del día. La carga se ha acelerado a 45 W por cable y 20 W inalámbrica, aunque el dispositivo es solo Qi2 Ready, por lo que requiere una funda compatible para aprovechar la carga magnética rápida.
El pliegue sigue siendo visible bajo ciertos ángulos de luz, pero resulta menos pronunciado gracias a una nueva película de aleación de titanio y una placa flexible del mismo material, además del recubrimiento antirreflejos. La solución aplicada por Oppo en el Find N6, basada en impresión 3D para rellenar microgaps en la bisagra, sigue siendo más efectiva según The Verge, pero la implementación de Samsung resulta notablemente menos molesta que en iteraciones previas.
Diseño conservador y certificación IP48
Visualmente, el Z Fold 8 Ultra es prácticamente indistinguible del modelo anterior, salvo por una nueva gama cromática (gris oscuro, crema, morado y verde). Mantiene el mismo tamaño, peso y disposición de cámaras, lo que dificulta su identificación a simple vista. La certificación de resistencia es IP48, garantizando protección contra inmersión pero con garantías limitadas frente a polvo y arena, por debajo del estándar IP68 de otros topes de gama.
En cuanto a software, Samsung ofrece siete años de actualizaciones. Las novedades en inteligencia artificial son escasas: Now Brief continúa presente, y se incorpora My FanCam (edición de vídeo con recorte IA centrado en personas) y Now Nudge, que debería sugerir acciones contextuales en pantalla dividida, aunque durante la semana de pruebas no se activó ni una vez.
El Galaxy Z Fold 8 Ultra no termina de justificar plenamente su etiqueta, pero constituye una evolución sólida respecto al Z Fold 7. Su configuración de cámaras, batería mejorada y formato vertical lo sitúan como alternativa viable frente a propuestas recientes de Oppo y Honor, con la ventaja de estar disponible en Estados Unidos. El precio asciende a 2.100 dólares, 100 más que su predecesor, un incremento que Samsung atribuye principalmente a la mayor capacidad de batería y las mejoras en el sistema de cámaras.
