Hace unos años, los smartphones plegables parecían un experimento de laboratorio destinado a los primeros adoptadores más atrevidos. En 2025, la historia es diferente: las marcas han acumulado varias generaciones de experiencia, los materiales han mejorado notablemente y el precio, aunque todavía elevado, ya no es tan estratosférico. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿merece la pena dar el salto?
La evolución del factor de forma
Los plegables de pantalla interna —como el Samsung Galaxy Z Fold— han pasado de tener pliegues visibles e inquietantes a ofrecer bisagras casi invisibles y pantallas que apenas muestran la línea de doblez. Los modelos de tipo clamshell, que doblan verticalmente como los teléfonos de antaño, han ganado popularidad por su diseño compacto cuando están cerrados. En 2025, fabricantes como Honor, Oppo y el propio Google han entrado en el segmento con propuestas que han obligado a Samsung a afinar sus diseños. La competencia es real y los usuarios se benefician de ello.
Durabilidad: el talón de Aquiles que empieza a ceder
Las dudas sobre la durabilidad fueron el mayor freno durante los primeros años. Los vidrios ultra-delgados de tercera generación ofrecen hoy una resistencia comparable a la de los móviles convencionales de gama alta, aunque siguen siendo más sensibles que el cristal rígido. La resistencia al agua también ha mejorado significativamente: la mayoría de los modelos premium actuales cuentan con certificación IPX8, algo impensable hace solo dos años.
Cámaras y rendimiento a la altura
Otro argumento contra los plegables era que sus sistemas de cámara quedaban por detrás de los smartphones convencionales. Los fabricantes han corregido esto: los últimos modelos integran sensores de 200 MP con óptica periscópica y sistemas de estabilización comparables a los de los buques insignia tradicionales. Con procesadores de última generación y hasta 16 GB de RAM, el multitarea en pantalla extendida —una de las grandes ventajas de estos dispositivos— funciona sin compromisos.
El precio sigue siendo la barrera
Los modelos de referencia rondan los 1.600-1.900 euros en el momento de su lanzamiento. Los modelos de generaciones anteriores se pueden encontrar a precios muy competitivos y ofrecen una experiencia excelente si no se necesita lo último. La curva de precios está bajando y en los próximos años es probable que veamos una adopción masiva similar a la que vivieron los smartphones de pantalla grande en su día.
¿Para quién tiene sentido un plegable?
Tiene sentido para quienes consumen mucho contenido multimedia y quieren una pantalla grande sin cargar con una tablet, para quienes trabajan con aplicaciones de productividad y aprovechan la pantalla dividida, y para quienes simplemente quieren diferenciarse. No tanto si el uso principal es la fotografía, si se prioriza la batería por encima de todo o si incomoda un dispositivo más grueso y pesado que la media.
Un mercado que sigue madurando
Los plegables de 2025 son, sin duda, la versión más convincente que hemos visto. Han resuelto la mayoría de los problemas técnicos que lastraban a sus predecesores y ofrecen una propuesta de valor genuina para ciertos perfiles de usuario. Si tienes el presupuesto y la curiosidad, no te decepcionarán.
