Japón atraviesa una oleada sin precedentes de ciberataques que ha llevado al gobierno y al Partido Liberal Democrático (PLD) a activar mecanismos de respuesta al más alto nivel. El 9 de octubre, el órgano de estrategia de ciberseguridad del PLD, presidido por el diputado Masaaki Taira (exministro de Transformación Digital), celebró una reunión extraordinaria en la que el político describió la situación como «un estado de emergencia en el ciberespacio», según recogió el Financial Times. Un día antes, el ejecutivo convocó una reunión interministerial y la Oficina Nacional de Ciberseguridad emitió una advertencia para reforzar la vigilancia en todo el país.
86 incidentes en septiembre, récord histórico
Según datos de TrendAI, la división de ciberseguridad de Trend Micro, Japón registró 86 incidentes de seguridad informática divulgados públicamente durante septiembre de 2026, un 18 % más que en agosto y un 37 % superior a la cifra de julio. La compañía también señala que en los primeros nueve meses del año el número de casos conocidos ya superó al total de 2025. El Financial Times añade que más de 20 grandes empresas han comunicado ataques en las últimas semanas, con posibles filtraciones que afectan a decenas de millones de registros de clientes.
Times Car: 6,6 millones de cuentas comprometidas
Uno de los casos más graves afecta a Times Car, el servicio japonés de coches compartidos operado por Times Mobility (filial de PARK24). La empresa confirmó que un tercero no autorizado accedió a sus sistemas y obtuvo información vinculada a unos 6,6 millones de cuentas, incluidas las de antiguos usuarios y personas que ni siquiera completaron el registro. Entre los datos comprometidos figuran nombres, direcciones, fechas de nacimiento e información de permisos de conducir, mientras que alrededor de 1,6 millones de cuentas incluían imágenes de documentos de identificación. La compañía asegura que no se filtraron datos de tarjetas de crédito.
Un ataque de ransomware con efecto dominó
El caso de IDC Frontier, filial de SoftBank, ilustra cómo un incidente puede extenderse a organizaciones que ni siquiera han sido atacadas directamente. El 7 de octubre, un ataque de ransomware —software malicioso que bloquea sistemas y archivos para exigir un rescate— provocó interrupciones en la infraestructura en la nube de IDC Frontier. El incidente afectó a 495 clientes, entre empresas y administraciones locales. Entre los afectados figura el grupo ferroviario JR East, que advirtió de la posible exposición de hasta 6,09 millones de registros vinculados a distintos servicios, principalmente direcciones de correo electrónico.
Fraude y suplantación de identidad, el riesgo posterior
El problema no termina cuando los ciberdelincuentes consiguen acceder a información personal. Una de las principales preocupaciones es la suplantación de identidad, especialmente cuando determinados trámites permiten acreditar quiénes somos mediante fotografías de documentos oficiales. Por eso, el regulador financiero japonés ha pedido a las entidades que extremen las comprobaciones y adelanten la transición hacia sistemas que leen directamente los chips electrónicos de identificación. A partir del 1 de abril de 2027 dejarán de admitirse determinados métodos de verificación a distancia basados en imágenes de documentos.
Infraestructuras heredadas y nuevas herramientas de respuesta
Una parte del contexto está en las dificultades que arrastran algunas empresas japonesas para modernizar sus infraestructuras tecnológicas. El propio Ministerio de Economía advirtió en 2025 de que los sistemas informáticos heredados siguen dificultando la transformación digital. Mientras tanto, expertos consultados por Reuters explican que la inteligencia artificial facilita tareas como identificar fallos de seguridad y preparar campañas fraudulentas. Desde el 1 de octubre, una reforma permite a las Fuerzas de Autodefensa neutralizar, bajo condiciones legales específicas, infraestructuras utilizadas para ejecutar determinados ciberataques graves. Las autoridades han pedido a empresas y organismos públicos que revisen sus sistemas, actualicen las medidas de seguridad y presten especial atención a sus proveedores.
