La adopción de inteligencia artificial generativa entre usuarios particulares en Estados Unidos avanza a un ritmo mucho más lento de lo esperado. Según un estudio del banco estadounidense PNC Economics Research publicado recientemente, solo el 2,2% de los hogares del país paga una suscripción a servicios como ChatGPT, Claude, Gemini u otros modelos generativos similares. El dato, extraído de transacciones reales con tarjetas bancarias de sus clientes, revela una brecha notable entre la capacidad técnica desplegada por las startups de IA y la voluntad real de los usuarios de sacar la carjeta.
La cifra varía ligeramente según el nivel de ingresos: alcanza el 4% entre hogares de rentas altas, ronda el 2% en los de rentas medias y no llega al 1% en los de ingresos más bajos. Los usuarios que sí pagan están aumentando su gasto medio mensual, que ha subido de 22 dólares hace dos años a 31 dólares actuales, probablemente por acumular varias suscripciones o por incrementos de precio en los planes de pago.
Empresas, no particulares: el nuevo foco de las IA generativas
El dato de PNC solo mide gasto monetario, no uso gratuito — servicios como Perplexity, Claude o el propio ChatGPT ofrecen niveles gratuitos con límites de uso que muchos usuarios encuentran suficientes. Ahora bien, con startups como Anthropic y OpenAI preparándose para salir a bolsa, la presión por generar ingresos recurrentes está forzando un cambio de estrategia. Forbes estima que un cliente empresarial genera entre tres y cinco veces más ingresos por unidad que un usuario particular, y tanto Anthropic como OpenAI están girando su oferta hacia agentes corporativos y contratos estables. Anthropic obtiene alrededor del 80% de sus ingresos de clientes empresariales, mientras OpenAI supera ya el 50%.
Este viraje hacia el mercado B2B tiene su lógica: las empresas firman contratos de larga duración, no prueban un par de meses y saltan a otra plataforma. Pero para el usuario de a pie, la consecuencia es previsible: empeorar el servicio gratuito o introducir publicidad para forzar la suscripción de pago. ChatGPT cuenta con unos 900 millones de usuarios semanales, pero solo 50 millones de suscriptores pagos.
China apuesta por la adopción masiva sin obsesión por la monetización inmediata
Mientras Estados Unidos lucha por convertir usuarios en suscriptores, China ha seguido un camino distinto: priorizar la adopción masiva sobre la rentabilidad inmediata. Según el Centro de Información de la Red de Internet de China (CNNIC), más de 700 millones de usuarios en el país ya utilizan IA generativa. El Gobierno chino ha declarado la IA como tecnología estratégica para convertirse en la primera potencia mundial, impulsándola con subsidios y concesiones.
Los gigantes tecnológicos chinos han integrado sus modelos en servicios de uso diario. Alibaba ofrece Qwen de forma gratuita en Amap (su equivalente a Google Maps) y Alipay; Tencent tiene su IA en WeChat; ByteDance la despliega en Doubao. Estos modelos no solo son estables y útiles, sino también mucho más baratos en potencia de cálculo y costes operativos.
Sin embargo, esa ingente base de usuarios no se traduce aún en ingresos comparables. Según NPR, el mercado chino de modelos de IA genera unos 13.000 millones de dólares anuales, frente a los 65.000 millones que Anthropic declara. La diferencia clave: en China, Alibaba, Tencent y ByteDance pueden permitirse «regalar» la IA porque tienen múltiples fuentes de ingresos — tiendas integradas, publicidad, comisiones bancarias — y utilizan la IA como herramienta de retención de usuarios, no como producto único.
Fuente: Xataka
