El municipio vasco de Ezkio-Itsaso, con 604 habitantes según el último censo, vio terminarse en 2022 una moderna estación de alta velocidad ferroviaria valorada en cuatro millones de euros. Sin embargo, cuatro años después, ningún tren ha circulado por sus andenes. La instalación permanece abandonada, frecuentada únicamente por grafiteros y la maleza, mientras el Gobierno español decide qué ruta seguirá el enlace entre la Y vasca y Pamplona, según informa El Mundo y recoge Xataka.
La Y vasca es el proyecto de alta velocidad ferroviaria que pretende unir las tres capitales vascas: San Sebastián se desdoblaría hacia Bilbao por un lado y hacia Vitoria por otro. El tramo conectaría Bilbao con Francia vía San Sebastián e Irún, mientras Vitoria quedaría enlazada a Madrid por Burgos. El proyecto arrancó en 2006 y dos décadas después sigue sin concluirse.
Dos rutas, más de 1.100 millones de diferencia
El punto de fricción es el enlace con Pamplona, clave para unir el corredor Atlántico con el Mediterráneo y permitir flujo de mercancías y pasajeros entre el norte y el este español. La opción que pasa por Ezkio-Itsaso requiere perforar 21 kilómetros de túneles bajo la sierra de Aralar en ambos sentidos, con ramificaciones de seguridad, lo que eleva el coste estimado a 1.705 millones de euros. A cambio, reduciría el tiempo de viaje entre la Y vasca y Pamplona en 25 minutos, dejándolo en 44 minutos.
La alternativa vitoriana costaría 585 millones de euros gracias a una orografía más amable, pero alargaría el trayecto a 69 minutos. Fuentes del Ministerio de Transportes apuntan a esta segunda opción como favorita, según el mismo medio. Los defensores de la ruta por Ezkio-Itsaso argumentan que esos 25 minutos adicionales pueden determinar el éxito o fracaso comercial del tramo. Organizaciones ambientalistas y partidos ecologistas rechazan frontalmente la excavación en Aralar por su impacto paisajístico.
Una estación fantasma en medio de la nada
Mientras se decide, la estación de Ezkio-Itsaso —situada junto a la AP-636, a pocos minutos en coche del núcleo urbano— permanece en el limbo. Los operarios terminaron las obras hace cuatro años, pero el Gobierno no ha confirmado oficialmente por dónde pasará el enlace a Pamplona. Existe incluso un tercer estudio en marcha para evaluar una vía intermedia.
El caso ilustra uno de los problemas recurrentes en la infraestructura ferroviaria española: obras ejecutadas sin garantías de conexión efectiva, con plazos dilatados y presupuestos inciertos. La estación podría quedar definitivamente fuera de servicio si prevalece la opción vitoriana, convirtiendo la inversión en un monumento al despilfarro en un pueblo que no alcanza los 700 habitantes.
