Imágenes satelitales comerciales y análisis de la firma especializada DroneSec han identificado una red de al menos diez instalaciones rusas dedicadas al lanzamiento masivo de drones de largo alcance. La infraestructura, según una investigación de The Telegraph, incluye 59 raíles de lanzamiento, de los cuales unos 20 tienen longitud suficiente para los nuevos modelos de la familia Geran.
Siete de esos diez emplazamientos ya han participado en ataques contra Ucrania, pero su ubicación geográfica sugiere un alcance potencial mucho mayor. Algunas de estas bases están próximas a las fronteras occidentales de Rusia, lo que sitúa a Estonia, Letonia y Lituania completamente dentro del radio de acción teórico de los nuevos drones propulsados a reacción.
De cuatro raíles a 16 posiciones en pocos meses
La velocidad de expansión queda patente en Tsymbulova, región rusa de Oryol. Las imágenes iniciales mostraban cuatro raíles de lanzamiento, dos de ellos de unos 85 metros de longitud, cuya construcción comenzó a finales de 2025. Imágenes más recientes revelan ya 16 posiciones de lanzamiento, decenas de drones estacionados y nuevos edificios de apoyo.
El patrón se repite en otros puntos: instalaciones construidas sobre antiguas bases militares, aeródromos civiles o zonas remotas. Algunas tendrían capacidad para almacenar más de 1.000 drones antes del lanzamiento.
Nuevos modelos más grandes y rápidos
Los raíles más largos estarían relacionados con los Geran-4 y Geran-5, evoluciones del Shahed-136 iraní que Rusia adaptó como Geran-2. Según la inteligencia militar ucraniana, el Geran-5 mide alrededor de seis metros de largo, tiene 5,5 metros de envergadura, transporta aproximadamente 90 kilos de carga explosiva y alcanza cerca de 1.000 kilómetros de autonomía.
Aunque esa distancia es inferior a los 1.900 kilómetros atribuidos al Geran-2, el Geran-5 es propulsado a reacción, más rápido y potencialmente más difícil de interceptar. Rusia sacrifica alcance a cambio de velocidad, supervivencia y una cabeza de guerra más destructiva.
Producción industrial escalada
La construcción de las bases coincide con una transformación en las fábricas. Rusia pasó de utilizar cantidades relativamente pequeñas de Shahed durante el invierno de 2022-2023 a producir miles de unidades de la familia Shahed/Geran cada mes. La planta de Alabuga podría superar los 50.000 drones anuales en 2026.
Las oleadas rusas ya han rebasado los 1.000 aparatos en apenas 24 horas. Entre enero y marzo de 2026, Rusia habría lanzado alrededor de 16.000 drones de largo alcance contra Ucrania, unos 6.000 más que durante el mismo periodo del año anterior.
Atacar barato, defender caro
Los Geran permiten a Rusia atacar a una escala enorme y sostenida. Un dron de ataque unidireccional puede producirse en cantidades mucho mayores que misiles balísticos o de crucero, lo que permite lanzar centenares simultáneamente y obligar a Ucrania a gastar interceptores y recursos defensivos contra objetivos comparativamente baratos.
Los nuevos Geran más pesados añaden otra posibilidad: destruir objetivos que requieren cargas mayores sin recurrir necesariamente a misiles mucho más caros y disponibles en cantidades menores.
El problema está en el mapa
La ubicación de la nueva infraestructura cambia la dimensión de la amenaza. Algunas instalaciones están suficientemente próximas a las fronteras occidentales rusas como para que, dependiendo del alcance real de las nuevas variantes, partes de Polonia puedan quedar dentro de su radio teórico de acción. Los tres países bálticos quedarían completamente cubiertos, colocando una de las zonas más expuestas del flanco oriental de la OTAN al alcance potencial de ataques masivos con drones.
Eso no demuestra que Rusia tenga intención de atacar territorio aliado, pero sí significa que está construyendo una capacidad que ampliaría considerablemente sus opciones si el conflicto escalara.
Red distribuida y móvil
Estas instalaciones no son objetivos invulnerables: Ucrania conoce la ubicación de muchas de ellas y ya ha atacado centros rusos de lanzamiento de drones. El problema es que Moscú está dispersando cada vez más la infraestructura y no depende exclusivamente de instalaciones fijas, ya que también puede lanzar drones desde sistemas móviles instalados sobre vehículos y trasladarlos rápidamente.
Rusia está combinando así tres elementos (producción industrial de decenas de miles de drones, nuevas variantes más potentes y una red creciente de puntos desde los que lanzarlos) para convertir el Geran en una capa masiva de ataque de largo alcance. Las imágenes satelitales muestran que esa red ya no está pensada únicamente en términos de lo que puede alcanzar dentro de Ucrania.
